Pandora
Pandora, de Jules Joseph Lefebvre.
“En la mitología griega, Pandora (en griego antiguo Πανδώρα) fue la primera mujer, hecha por orden de Zeus como parte de un castigo a Prometeo por haber revelado a la humanidad el secreto del fuego.
Prometeo decidió robar las semillas de Helios (Sol) a los dioses y entregárselo a los hombres para que pudieran comer y realizar otras tareas culinarias.
Zeus se enfureció y ordenó la creación de una mujer que fue llenada de virtudes por diferentes dioses. Hefesto la moldeó de arcilla y le dio forma; Atenea le dio su ceñidor y la engalanó. Las Gracias y la Persuasión le dieron collares, las Horas le pusieron una corona de flores y Hermes puso en su pecho mentiras, palabras seductoras y un carácter voluble.
Prometeo advirtió a Epimeteo no aceptar ningún regalo de los dioses, pero Epimeteo no escuchó a su hermano y aceptó a Pandora, enamorándose de ella y finalmente tomándola como esposa.
Hasta entonces, la humanidad había vivido una vida totalmente armoniosa en el mundo, pero Pandora abrió el ánfora que contenía todos los males (la expresión «caja de Pandora» en lugar de jarra o ánfora es una deformación renacentista) liberando a todas las desgracias humanas (la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen, etcétera). Pandora cerró el ánfora justo antes de que la esperanza también saliera.
Y corrió hacia los hombres a decirles que no estaba todo perdido que aún les quedaba la esperanza.”
No sé qué hay de cierto en este texto que extraje de Wikipedia (que de por sí es un poco caja de Pandora también), pero me serviré de esta versión, como excusa para adentrarme en esta aventura literaria que comienza aquí y ahora.
Acompáñenme cuando quieran.
con olorcito a barrio de verde recién cortado
Febrero 8, 2010
Aquella rosa muerta en la calle espera
mensaje tras mensaje preparandose a volar
porque habias sido tu mi compañera
por que ya no eres nada
y ahora todo está de mas
si no te supe amar no fue por ti
no creo en el amor y no es por mi
si no te supe ver y te perdi
si cada dia que me das te hace sufrir, no no
Volver a verte otra vez
con los ojitos empapados el ayer
con la dulzura de un amor que nadie ve
con la promesa de aquel último café
con un montón de sueños rotos
volver a verte otra vez
volver a verte otra vez
con un montón de sueños rotos
Dejé el orgullo atras por un instante
me prepare a estar sola una vez más
si no te supe amar no fue por ti
no creo en el amor y no es por mi
si no alcance a entender y te perdi
si cada dia que me das te hace sufrir, no no
Volver a verte otra vez
con los ojitos empapados el ayer
con la dulzura de un amor que nadie ve
con la promesa de aquel último café
con un monton de sueños rotos
volver a verte otra vez
volver a verte otra vez
con un montón de sueños rotos
Volver a verte otra vez
con los ojitos empapados el ayer
con la dulzura de un amor que nadie ve
con la promesa de aquel último café
con un montón de sueños rotos
volver a verte otra vez
volver a verte otra vez
con un montón de sueños rotos
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Un poquito de por favor
Febrero 6, 2010
muchas horas metida en casa. Le prometiste a tu hija llevarla a la pelu a cortarle el pelo. Y como suele suceder, cumples con tu promesa. La vistes guapa; más ella, que no es presumida ni na´…Se te ha hecho un pelín tarde, es cierto, pero total , qué mas da. La niña tomó su merienda. Ya está duchada. Está contenta. Tu no tienes compromisos después, así que ¡ála!, a disfrutar del paseo. No te lleva más que unos 20 minutos llegar al sitio en cuestión. De antemano has resuelto aparcar en el mismo centro comercial. Claro que no cuentas con que otros tantos como tú, han resuelto lo mismo. Pero no importa, tienes tiempo. Miras a tu hija por el retrovisor. La ves comiendo sus gusanitos y embadurnándose su ropita limpia y nueva, pero da igual, eso se quita. Cuentas hasta 40 con ella. Luego llegan a 60. Avanza la fila del parking. Ya quedan tres coches para entrar. Así funcionan los parkings en épocas de rebajas o de pre-san valentín. Coches que entran. Coches que salen. Y sin haberlo calculado tienes a tu lado un coche rojo, que viene raudo por la izquierda, saltando la fila , cual larga es y puja por entrar. No le dejan. Te toca el turno a tí, y el coche rojo vuelve a insistir. Tampoco lo dejas. Te pegas al coche delante tuyo, saltándote cualquier norma de distancia de seguridad. Y le tocas la pita muy fuerte. Pero que muy fuerte. A tu pita no le responde otra pita, sino una señora al volante soltando una serie de improperios que hasta las teclas de tu ordenador se ruborizan. Frente a eso, el de atrás la deja pasar. En la selva, vamos a dejar pasar al más fuerte, tal vez haya pensado. Pero tú, no estas en la selva. Has salido con tu hija a cortarle el pelo. Te has parado en el semáforo en rojo, y te has enfilado, un dos tres, esperando tu turno para entrar en el parking. Claro que también tienes tu rejo selvático y no quieres que te lleven por delante. Pero puestos a elegir, y ahora que me lo cuentas, creo que yo prefiero la violencia de la bocina frente a la violencia de los insultos y amenazas.
He visto a tu hija, y debo decirte que quedó preciosa.
La toallita bordada para cuando venga el doctor a casa
Febrero 6, 2010
Resoplas. No quieres estar ahí, pero es paso obligado. Burocráticamente obligado. Y sí, en eso se ha convertido. Formalismo burocrático. Ahora más, desde que tiene ordenador para registrar los datos. Si antes apenas te miraba, ahora menos; no te mira a tí, sino a tu nombre que aparece en su monitor cuando termina de teclear. Y tú, estás ahí, transformada en suma de letras que hacen un nombre, una edad, un motivo de consulta,algunos síntomas al tuntún, y algún fármaco, ¿también al tuntún?. Ese es el final. Antes, sentada en la sala de espera. Delante dos señoras luciendo escaso pelo blanco, encuentran conversación con aquel caballero que se les sienta a su vera y que resulta ser el padre del vecino que suele prestarme pelis. Buenas, buenas. Y sí, qué se le va a hacer. Aquí nos encontramos todos. Intercambio verbal de cortesía. Continuamos con el pasatiempo. Ellos hablando , yo mirando mientras espero. Suena el teléfono. Un móvil de una señora sentada en la esquina. Nos hace enterar que tuvo un accidente y que irá pagando el coche poco a poco. Si están de acuerdo bien, si no, a juicio sin problema. Corta. Corta la llamada porque ella sigue. Es un monólogo en busca de acuse de recibo. Si hubiera un médico sólo para escuchar la soledad de tanta gente anciana, se quitarían tantas medicinas. Dice. Presto atención. No está tan equivocada la señora. Dice tener 42 años. Aparenta algunos más. Y sigue hablando. Por más que quiero dilucidar lo que dice, no logro hacerlo. Es una retahíla. Deduzco que es ella quien necesita un médico que la escuche, o en su defecto un conjunto de pacientes en una sala de espera. Entra un representante médico. Guapetón el muchacho. Espera por algún facultativo. Aparece la primera presa. Aunque el apresado termina por ser él. La doctora en cuestión, cerca de 15 o 20 años mayor que él, coquetea quitándole pelusas imaginarias de su chaleco. Se despiden y ella marcha sonriendo con la cabeza gacha y con un especie de temblor o excitación cefálica. Pasa una señora del barrio. Pantalón elastizado. Gordita ella. Tal vez 25 kilos de sobrepeso. Botas largas blancas. Pendientes largos también blancos y gafas blancas. Como si desfilara luciendo modelito. Sale la enfermera. Lee la lista. Z primero, R después de Z, usted despues de R, etc. Sin darse cuenta nos constituye en un grupo. Nos hace mirar y aprender los nombres de los demás. Nos hace ejercitar la atención y la memoria también. Siempre hay más de uno que se olvida detrás de quién iba. Va pasando el rato. Te llaman. No hace falta que te revisen. Ya te revisó el otro día. Es que comiste algo que te sentó mal. Por eso terminas con gastritis, duodenitis, pseudoapendicitis, trastornos del sistema linfático, válvulas inflamadas. Te cuenta todo ese blabla que no te dice nada. Menos mal que cada vez tu médico te gusta menos que te terminas curando sola, que sino…
Rehacer la biografía
Enero 23, 2010
“…le recordaban el vuelco que había dado su vida, dejándola desarraigada, desplazada, como una intrusa en la existencia de otra persona”
Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini
¿los psicólogos entienden de poesía?
Enero 10, 2010
“Recuerdo otro ejemplo de lógica, este poético. Cuando todavía la llevaba a la clínica donde le hacían estudios para evaluar la pérdida gradual de la memoria, le pedí un día que me contara qué tipo de preguntas le hacían. Me preguntaron qué tienen en común un pájaro y un árbol. Yo, intrigada: ¿Y vos qué contestaste? Que los dos vuelan, me dijo muy satisfecha.
Pensé que sin duda la pregunta había sido otra, pero nunca llegué a saberlo. O quizás no. Acaso algo tengan en común, el árbol y el pájaro.
Al recordar este incidente me vuelve otro en el que ella no participa. En una de esas visitas a la clíncia, mientras a ella le hacían los estudios y yo esperaba, me tocó compartir la sala de espera con otra desmemoriada, acompañada por una pareja joven, acaso el hijo y su mujer.También esperaba a que le hicieran estudios. Escuché cómo le hacían preguntas, entrenándola para que contestara bien. ¿Quién es el presidente de los Estados Unidos? ¿Cuál es la capital de este país? Querían que quedara bien, que no hiciera mal papel. Pero no le preguntaron qué tenían en común el árbol y el pájaro”
Sylvia Molloy “Desarticulaciones”
Ilustración: Joe Sorren
la lengua marca
Enero 3, 2010
Empezamos. La nieve caerá, se derritirá. Luego vendrá el verde entre los intersticios del empedrado. Y así por años. Lo veremos. Nos lo contaron. Y lo dejaremos escrito. Podremos compenetrarnos con el cuadro. Nos resultará imponente, pero muy lejano. Del otro lado del río. Inalcanzable. Con neblina o con los vivos colores del arco iris. Inalcanzable. Ver y no tocar. Crecerá la nostalgia. Lo melancólico. El esplendor que se ha quedado mudo, pero que a la vez te habla y no le entiendes. Son sonidos que llueven como agua-nieve o letras que ves dibujadas como adornos. Eso. Como dibujitos. No sabes si te atraviesa esa lengua o te deja del otro lado del río. Es la lengua de los otros que te deja fuera. Afuera te congelas. Los guantes te estorban. Sin ellos, los dedos se entumecen. Te acercan la calma de la mirada y la sonrisa. Cuando no hay palabras. Siempre habrá una representación tuya en marioneta. Podrá manipularla quien quiera. Dependiendo de la cantidad de hilos, moverá cabecita, bailará rock, o solo alcanzará a saltar. No eres tú. Es la marioneta de tí mismo. Pasa muy rápido la vida. De repente te ves metido en una película con una secuencia de imagenes tras otra. No puedes parar. Es que no puedes. Te empuja la gente. Multitudes. Son como manchas en el paisaje. Te gustaría quitar algunos , unos cuantos del cuadro, para ver mejor, pero sin que te absorba la desolación de las anchas y respetables avenidas. De un tiempo a esta parte, lo que escoges te sabe a poco. Y al final, te pongas en orden en la fila o desprolijamente como cabras, tarde o temprano, llegaremos al mismo sitio
el re-encuentro de la dignidad
Diciembre 23, 2009
Una vieja nueva fórmula: los grandes, graves, serios, caóticos, desesperantes, angustiantes, trágicos, apocalípticos problemas de la vida, se afrontan mejor con tranquila dignidad.
Queridos todos: les deseo un sin fin de respiraciones profundas con olor a eucalipto para el 2010.
Un fuerte abrazo
Faladomi
crear el cuerpo
Diciembre 18, 2009
¿De quién es el cuerpo de mamá?
tapón y corte
¿de quién es el cuerpo de la hija devenida madre?
tapón y corte
La historia se repite
Fíjate en el detalle
prueba con un taller de corte y confección
De un nuevo cuerpo
El tuyo
¿que miserable te hace sentir así?
Diciembre 16, 2009
¿Qué fue lo que te contó exactamente?
no podré reproducirlo fielmente pero algo así como que está presa de angustia, cual personaje sumido en una depresión de post-guerra; despojada de todo, llorando su dolor bajo una luz amarillenta, rodeada de empapelado de florecillas celestes y verdes, vestida con alguna bata de andar por casa o cualquier otra tela de un único color sobrio. Como si le hubieran chupado la sonrisa. Como si le hubiera chupado el tono vital. Chupado. Robado. Censurado. Prohibido. Negado. Pasada por una aplanadora, una demoledora. Envejecida. Pidió que le compraran una muñeca. Pagó ella su regalo. Le revolvió las entrañas al darse cuenta de lo que había hecho. Pero quería que le regalaran algo. Quería que le preparan una linda sorpresa. Y no dejó tiempo a que el otro se pronunciara. Por si acaso no le daba nada, o más bien, le daba nada, se inventó un rodeo donde el otro le daría algo, aunque sólo fuera un rol playing. En segundo plano se colocaba o la colocaban o ambas cosas. Alguna vez quería volver a sentirse un poquito ombliguito del mundo. Que le hicieran mimos, que la quisieran mucho, que la arroparan con dulces palabras. Y si, ¿por qué no? que la trataran como niña otra vez. Claro que vivía feliz con ese traje: sonreía, balbuceaba, se portaba bien, no pensaba mucho, dependía casi para todo. Y si. Había encontrado “gentes” que trataban a los niños como objetos o seres que no deben crecer, y entonces ¿para qué enseñarles a hablar? con comprarles alguna cosita linda de tanto en tanto y decirle: glu glu, psps, wiwiw, tratiti, etc, ya tenían el diálogo perfecto hasta el día siguiente. Pero era la redondita de la casa, la niñita del moisés, la niñita de los largos cabellos trigueros. El polo opuesto ahora. Transformada en vejestorio recalcitrante, ermitaña, derrotista, infeliz, salvaje, y cansada. Muy cansada
insomnio de melancolía
Diciembre 14, 2009
Touches grey touches brown
I look down at my feet, they´ve been with me for years
I take one step for you and then two for myself
Oh, I need to be stronger
I need to be stronger
Blue touches blue
Touches black, then expands
All the tears and the years in thepalm of my hand
Do you think you can tell me what´s wrong and what´s wronger?
I need to be stronger
I need to be stronger
I want to twist in your arms
Like a snake thats been charmed
Like a baby newborn with his arms groping out
I would shout but theres always a song and
I need to be stronger
I need to be stronger
Blue touches blue
I look down at my feet
I take one step for you
I need to be stronger
Blue touches blue
Touches gray, frothy white
Where my face is all blurred and reflecting the night
If I tell you I feel like a bird in the cold
And I need you to hold me?
I need you to hold me
Blue touches blue…
Noa. Blue touches blue
Uy, fuego!
Diciembre 14, 2009
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….escribiendo uno mismo
Diciembre 11, 2009
“…hay algo que no se aprende ni en los libros ni en los seminarios; cualquier intervención no tiene efecto sino por el convencimiento. Los límites de lo tolerable dan cuenta del deseo que lo sostiene…”
Con la m de mamá
Diciembre 9, 2009
Imagen Laura David
Meeska, mooska , Mickey Mouse!!!
Pluto cuenta los honguitos que ya suman 12. Llegamos a Diciembre. Olor a nostalgia ahumada, a jazmines de incienso, multicolor de luces discontinuas, calderos humeantes, olor a laurel también. A jabón perfumado en la ropa que seca a la brisa del sol. Esperas. Meeska, mooska, Mickey Mouse. ¿Que estará por venir? Esperas. Príncipes azules. Príncipes azulados. Tal vez. Mejor aún, príncipes a su lado. Mouse Mickey mooska meeska. Sí. El orden de los factores cambia con las hojas del calendario. Aunque, no altera el producto. Lo decían en el cole. Y te preguntan ¿ qué te queda? A tí, que llevas en tu sangre la mítica esperanza de lo que vendrá. Curioso. A tí que pasas la vida guardando y guardando por si acaso, a tí te preguntan eso. Te estremeces aturdida.
Tal vez sea tiempo de empezar a recoger algunos frutos.
Cría cuervos y te sacarán los ojos. No, querida, no me refiero a eso. Despréndete de esa frase mortífera que sólo era un violento reclamo a un otro. Enunciado y enunciación. Recuérdalo. Tú, mi querida, sólo servías de excusa.
Meeska, mooska, Mickey Mouse.
La m con la a: ma. Ma-má.
Aprenden a leer ahora desde muy muy pequeñitos.
Veo que tú, casi casi, has vuelto a empezar.
¿y tú que cuentas?
Diciembre 6, 2009
a ver, a vera…nada por aquí, nada por allá. Se te muere la vecina. Vas al tanatorio. Lloras las lágrimas de sus hijos. Vas a extrañarla tú también. Aún con ese frío acogimiento que te ofreció al conocerte. De países fríos, la gente aprehende frío. Dime de dónde has venido y te diré quién eres. Sello cultural le dicen. Melancolía de la raza. Como aquella preguntando ¿y este perrito de qué raza es? No, niño, los humanos tienen raza humana. Quédate con esa respuesta. Hoy por lo menos. Un ratito, aunque sea. Mañana te volverán a hablar de la biologización de los humanos y leerás las clasificaciones botánicas de Hitler. Tantas teorías tenemos para no saber nada. O para saber sobre la nada. Y sí. Estás un poco triste. Después de todo, abrías la puerta y la veías con algún comentario fuera de lo común. Distinta. Como tú. Por eso empatizaban. Una del norte. La otra del sur. Ambas naufragaron en una isla y ahí se quedaron. ¿O tal vez vinieron en el crucero del amor? Pudieron haberse marchado. Pudieron haber cambiado la ruta. Sin embargo, tú y ella, tan distintas una de la otra, eligieron amarrar las culpas en esa isla. Divididas para siempre. Viviendo el tormento de la encrucijada el resto de sus días. Tu vecina ya descansa en paz. Su hija llevará sus cenizas y las esparcirá por los campos que pisara alguna vez. Ninguna reconciliación es posible ya. Tú. Tu, querida, sigue con tu eterno dilema. Será la señal de que aún estás viva. Tal vez la única manera que conozcas.
Que en paz descanse.

