31 de diciembre por la tarde

diciembre 31, 2008

 

 

 

 

 

 

 

No sé si el 2008 me deja o yo lo dejo a él o nos dejamos juntos o nos tendremos para siempre. No tengo ni idea dónde queda el tiempo cuando se termina, pero en cualquier caso, he cogido mis bártulos y ya estoy casi a punto de mi cita con el 2009

 

Ilustración: Patricia Metola

 

 

 Un fuerte abrazo para todos 

            Faladomi

Almas bellas

diciembre 31, 2008

¿La conoces? preguntó Violeta. No, no la había visto por aquí antes; debe ser de fuera, respondió Blanca. Sí, tal vez de la capital, añadió Violeta y siguió:  Fíjate su ropa, ¿qué se ha puesto? Esos colores aquí no se llevan. Y ese peinado, y los labios ¿te has fijado en sus labios? Pintados de rojo. Ay, las uñas, largas y del mismo rojo. Y las manos con anillos. Mucho no debe limpiar con esas manos. Me da que son manos de pianista por los dedos delgados. ¡Ja! ¡Pianista aquí! Y las gafas, ¿para qué usa gafas? Claro, seguro que es una cotilla y quiere fisgonearnos de arriba a abajo sin que nos demos cuenta. ¡Encima criticona! ¡Lengua viperina que debe ser. En lugar de meterse en sus asuntos, viene a molestarnos con sus comentarios. ¡Habráse visto!. Ya le enseñaremos nosotras cómo son las cosas en este pueblo. ¿Para qué la habrá ido a buscar afuera con todas las hermosuras que tenemos? Seguro que ésta no aguanta aquí ni un mes. Ya lo verás.

Me toca

diciembre 30, 2008

 

  Pues si, para mi también se acaba el 2008 y lo digo con mucha emoción, mucha, mucha, porque entre todas las cosas importantes que me han pasado, quiero destacar una, que me ha atravesado muy fuerte y es la de formar parte de esta gran orquesta virtual del blog.

 

 

 

Brindo, ahora, por ustedes, miembros de la orquesta, por sus acordes y por nuestros acordes, y por los que vendrán… 

 

 

                                                                                   Muy Feliz Año Nuevo

                                                                                            Faladomi

 

Ilustración: Amanda Visell

Me están volviendo locaaaaa. Pero ¿que se han creído? ¿Piensan que no me entero?¿Piensan que no pienso? ¿que no veo, ni escucho, ni siento? ¡Caramba!. Deberían tener más pudor. Ya no están en edad de tanto exhibicionismo.¿Por quién me han tomado? ¿Por un contenedor de basura?Allá ustedes con sus mierdas. Arréglense con eso, pero a mí no me ensucien.

En un tiempo llegué a creer, que si llegaba a ser la mierda que ustedes no querían de sí, entonces iban a estar en paz. Iban a quererse con olor a lavanda. Mientras que yo haría por ustedes ese sacrificio. Yo, la mierda, la olorosa, la podrida, la basura, andaría por el mundo perdiéndome entre la serie de indigentes. Una más en el desfile.

Les hice ese favor, hasta que me hinché, rebosé de hedor y cuando confundida con el objeto casi se me escapa mi ser, me estremeció una voz firme y contundente que me dijo: “Dar al César lo que es del César…” Se esfumó así como vino y no terminó su frase. La verdad es que me dejó algo dubitativa con esto del dar. Pero lo que se me ha despejado es que no he de recibir todo aquello que me dan, porque en una de esas… ya sabemos que entre el regalo y las heces….a veces es solo cuestión de envoltorio

“Entre la madre y el niño…toma y daca…leche y caca” (decía Segundo que decía Germán que decía no se quién…)

 

Ilustración: Lilla Rogers

Y se va nomás…

diciembre 29, 2008

¿Desde

dónde hilvanar una vida?

 

¿desde el fin,

desde el hilo que la sostenía,

desde una carta que queda,

o bien desde la escena del origen?

 

debo abandonarlos, padres míos

porque esta cueva

me resulta estrecha

La cabeza

hay que calzarla cada mañana

como un sombrero

y un sombrero

se pierde fácilmente

entonces se pierde el comando

de las parcelas del cuerpo

la piel y las vértebras

 

No queda más

que desear lo imprevisto

 

Texto: Sara Cohen

Ilustración: Anne Soline

Agradecimiento:  a mi hermana, por supuesto

premio a faladomi

diciembre 29, 2008

Stultifer me ha concedido este premio.

¡Muchas gracias!

En-aguas

diciembre 28, 2008

Después de la tormenta sale el sol. Sí, puede que sea verdad. Pero ¿de qué me sirve aquí y ahora cuando ha quedado todo pasado por agua? ¿Es que no ves? ¿No ves que vivo rodeada de agua como en una isla? Mi hogar, mi dulce hogar, ha quedado apartado del pueblo. ¡Esto sí que ha sido un giro de la vida!. Y pensar que antes, visitarme era como envolverse de un halo de tierna magia, de caricias de madera crujiente, de aromas calentitos de especies, de risas de niños en el columpio, de ropa tendida al sol de campo, de pan recién salido del horno…

Ahora la madera está mojada, la ropa ha naufragado, llegan balsas para terminar de recoger algunos restos. Amargura. Amargura también se recoge. Alguien dice por ahí: “está haciendo rancho aparte”. No, mi casa ha quedado excluida del pueblo, pero en su interior.  Con el tiempo, ese agua inmunda que me rodea cobrará vida, llegarán patos, crecerán juncos, musgos, y hasta me gustará ver como crecen sus sonidos y sus colores.

Tal vez tenía que llover. Tal vez tenía que llover así para limpiar la roña que no se veía. Creo que me quedaré. No subiré a la última balsa. Aunque me llamen la loca ermitaña de los largos cabellos blancos. Me integraré al nuevo ecosistema que ha de venir. Nadie me asegura que en el suelo firme vaya a estar mejor

¡Ay, ay, ay! Cuanto cuento chino nos cuentan y nos los creemos. Para empezar, ni siquiera sé porqué se asocia cuento-chino con algo que es ficticio. En cualquier caso, parece tratarse de algo que bordea el espacio de lo real inefable , inscribiendo en lo simbólico una verdad que antecede al sujeto y que deja una huella en lo imaginario de sus relaciones con los semejantes y por supuesto consigo mismo. Será a partir de un segundo tempo subjetivo y, por ende, lógico, no cronológico , cuando el sujeto pueda empezar a cuestionar esta verdad que le ha sido transmitida desde sus árboles generacionales.

Cuestionar y dudar.  

Si es que,  a veces, no hay peor ciego que el que no quiere oir.

“Que comer zanahorias no adelgaza”, lo dice doña Coneja que lleva años en el asunto

 

Ilustración : Aurore Damant

Hum….quiero…quiero

diciembre 27, 2008

Planchar, cocinar, lavar, jugar, escribir, recoger, ordenar …todas las cositas en su lugar…Ay, ay, ay, ¡que mamá no tiene cuatro manos!

“Y mi seño tampoco” dijo la niña. “No importa”, agregó, “voy a pedir una mamá pulpo a los Reyes Magos”

 

 

Ilustración Audry Kawasaky

Pues sí. Mi amiga Lourdes me lo hizo ver. Pobrecito mi mate del alma. Talismán, pedacito de ser inanimado, compañero fiel en las buenas y en las malas. En mis despertares, atardeceres, almuerzos  y  noches de insomnio. Guardián de mis úlceras, gastritis, y duodenitis…¿Que culpa tienes tú, mi matecito? Si hablaras…No hablas, evidentemente, pero yo creo que escuchas y tienes alma. Lo dicen de las paredes: “si las paredes hablaran, no pocas cosas contarían”. A mí me ocurre algo así con mi matecito.

Es que no se le puede hacer jaque . Primero porque el tablero no tiene cuadros sino collages de estructuras “desestructuradas” . Emancipación de abstractos. Resonancias de acentos de aquí y de allá, que aún comparten el eterno retorno de otra partida. De la otra partida. Una y otra vez.

Jaque al mate

diciembre 26, 2008

Hace mucho mucho tiempo, tal día como hoy, fui de invitada a casa de mi prima. Pasaría la tarde en la piscina con un grupo selecto de amigas. Hacía poco había comenzado el verano y no querían perderse rayo de sol para su bronceado. Gustosa, yo acepté la invitación. Es más, me sentía muy alabada. Estaría con los mayores y en una casa con piscina. No era muy común en aquella época y en aquel pueblo. Claro que, había un pequeño problemita “líquido”: yo no sabía nadar. Pero ya me las ingeniaría para dar alguna excusa. Pues bien, todo iba transcurriendo de forma amena. Iban pasando las horas acompañadas de risas y chapuzones, hasta que llegó el momento de la merienda:  mate con pastelitos .   ¡Uy!¡Uy!¡Uy!. Y ahora qué hago, pensé. No se me había pasado por la cabeza este otro problema líquido. Sabía lo que era el mate porque mi abuela lo tomaba por las mañanas. La veía calentar el agua y servírselo en su cacharrito de aluminio, pero yo nunca había probado uno. Y cuando menos lo esperaba, me tocó el turno en la rueda. Me ví con el cacharrito en la mano, y la pajita por la cual tenía que sorber el agua. El cacharrito estaba caliente, y mientras intentaba controlarme para hacer como los demás, no tuve mejor ocurrencia que soplar por la pajita.  La primera consecuencia de mi cobardía fue un “enchastre” verde encima de mis piernas. La segunda, la vergüenza. La tercera, que volvieron a pasar muchos años hasta que me reconcilié con el mate. La cuarta …no me acuerdo. Y la quinta es… esta historia.

Veo veo , ¿qué ves?

diciembre 25, 2008

Doña Berta. Doña Berta y sus pelucas. No podías hablar de doña Berta sin mencionar sus pelucas. Eran prácticamente lo mismo. Doñabertapelucas. Una de las  habitaciones de su casa estaba destinada prácticamente a sus pelucas, prolija y “estudiadamente” guardadas en sugestivas cajas de cartón de distintos tamaños y diseños. Daba gusto visitarla. Tarde o temprano, a la hora de la siesta,  una sabía que podría regordearse revisando los tesoros ocultos. 

Las cajas de por sí eran cuidadosamente llamativas. Con sus diferentes texturas y relieves. Sus finos tonos pastel. Sus diseños elegantes. Sus distintas formas y alturas. A veces, el deleite consistía sólo en observarlas.  Pero, la curiosidad infantil no tiene fronteras al principio y la manito levantaba la tapa buscando revelar el secreto del interior. Y ahí estaban. Las pelucas. De distintos colores, dentro de una gama, de distintos peinados: con ondas, con rizos, con rulos, lacio… Y lo mejor estaba por llegar: el probárselas. Claro que ese momento se acompañaba de un ligero sentimiento de extrañeza. ¿Por qué doña Berta usaba aquellas pelucas si ella ya tenía su pelo? Y con la extrañeza, llegaba la duda y la pregunta: ¿por qué doña Berta y todas las doñas Bertas que conocía usaban pelucas? ¿para cubrir algo en falta? ¿para añadir algo sobre algo que ya existía?. Cada visita terminaba manteniendo ese misterio, esa incógnita, ese enigma de la feminidad

Faladomi invita a brindar

diciembre 24, 2008

He leído muchos mensajes navideños entrañables, graciosos, tiernos, religiosos, otros no tanto… A veces uno siente el deseo de ser original con lo que transmite en estas fechas. Pero, ¿qué decir que ya no esté dicho?. Así pues , sólo se me ocurre decir lo primero que me viene a la mente: Mi brindis es por la defensa de los derechos humanos.

¡Feliz Navidad para todos!

El paso del tiempo

diciembre 23, 2008

Anoche me acosté pensando en mi cumpleaños. ¡6 años ya!. Que rápido pasa el tiempo. Si hasta hace muy poco era una bebota regordota que todo el mundo quería pellizcar. Que pena no haber sabido hablar en aquel entonces. Sólo podía creer en mis poderes telepáticos para transmitirles a tal o cual que se metieran sus tiernas manos en otros sitios. Pero no funcionaban como esperaba y no me quedaba más remedio que aguantar el “hay que rodillitas más gorditas, cuchicuchi”

 Qué rápido pasa todo, si hasta hace poco me estaban enseñando a caminar a orillas del mar acompañada de una suave brisa. Pasito va, pasito viene. Tal vez esos pasitos marquen historia y termine yo aprendiendo a andar en otras playas, abrazada por otros vientos y otros mares. Quien sabe.

 Ya tengo 6 años. Soy mayor. Ya no juego más con muñecas. Me dí cuenta que las muñecas no hablan, hablaban porque yo las hacía hablar. Me han decepcionado. Ahora quiero una muñeca de verdad. Le voy a pedir a mis padres una hermana. Eso será más divertido. Y además cuando cumpla muchas veces seis años y tenga una hija, mi hija va a tener una tía. Sí, eso es lo que haré.

Yo creo que voy bien con las fases evolutivas. Estoy entrando en el período de los diques pulsionales y las identificaciones. Eso es. Quiero ser como mi mamá y ponerme muchos collares y tacones y tener una hija y un marido príncipe. Quiero ser como susanita. Vale , eso es lo que pediré para mi cumpleaños.

Ahora voy a ayudar a mi abuelo a inflar los globos, poner los banderines de cumpleaños feliz, preparar los sandwiches, los dulces, la música y a esperar a los invitados.

¡Ya soy mayor!

Angelito

diciembre 22, 2008

Primera fotografía de Hitler

¿Quién es ese rorro en pañales?

¡Vaya, es Adolfo, el hijo de los señores Hitler!

¿Llegará a ser doctor en Derecho?

¿Tenor de la ópera de Viena?

¿De quién es esa manita?, ¿y esa orejona?, ¿y el ojito y la naricilla?

De quién es la pancita llena de leche aún no se sabe:

¿de un impresor, un médico, un comerciante o un cura?

¿A dónde llegarán esas piernecitas tan graciosas, a dónde?

¿Al jardín, a la escuela, a la oficina, al matrimonio

quizá con la hija del alcalde?

 

Nene, angelito, rey de la casa, solete,

cuando vino al mundo hace ahora un año,

no faltaron señales en la tierra y en el cielo:

sol primaveral, geranios en las ventanas,

música de organillo en el patio de la casa,

un buen augurio envuelto en papel rosado,

el sueño profético de la madre antes del parto:

ver una paloma en sueños -albricias-,

cogerla con la mano – el huésped tan esperado está al llegar.

Tac, tac, ¿quién es?, el corazón de Adolfito palpita.

 

Babero, chupete, pañal, sonajero,

el crío, gracias a Dios y toquemos madera,

está sano, un gatito en su cestita, se parece a sus padres

y a los niños de todos los álbumes familiares.

No, ahora nada de berrinches, ¿eh?,

debajo de esta tela negra el fotógrafo hará ¡clic!

Estudio Klinger, Grabenstrasse, Braunau,

y Braunau es un pueblo pequeño pero digno,

establecimiento de confianza, bonachones vecinos,

olor a bizcocho y a jabón de saín.

No se oye aullar a los perros ni los pasos del destino.

El profesor de historia se afloja el cuello

y bosteza sobre los cuadernos.

 

Wislawa Szymoborska

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración: Mark Ryden