“¿hice bien en contártelo? tengo miedo,mucho miedo, no quiero volver así a casa, si se entera que te lo he dicho…me mata. Nadie lo sabe. Luego no se acuerda, después nunca se acuerda. Yo callo. ”

la miraba y veía un temblor que se apoderaba de su cuerpo, casi incontrolable. Su expresión entre el pánico, la desesperación, la tristeza, la impotencia. Especialmente la impotencia.

Su señuelo: su hija, a través de ella hablaba y pedía ayuda.

Y detrás de esa niña, el horror.

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