Mamá suficientemente buena

noviembre 14, 2008

mafalda_03_e1¿Cuándo eres una mamá lo suficientemente buena?
¿Cuándo te preocupas para que tu hijo no pase frío, y estás detrás suyo con la camperita/chaquetita hasta que finalmente consigues que se la lleve, a sabiendas de que nunca se la pondrá?
¿Cuándo te sientas a su vera en la mesa y no lo dejas levantar hasta que no termine su plato, para años más tarde enloquecerlo para que se ponga a dieta?
¿Cuándo supervisas cada uno de sus amigos para que no le hagan daño y luego sufres por lo solo que está?
¿Cuándo lo animas para que sea el más brillante en su profesión y luego le reclamas que no tiene tiempo para tí?
¿Cuándo…?

Podría continuar con la lista de preguntas. El pediatra Donald Winnicott, que a la sazón contribuyó con sus aportaciones al campo del psicoanálisis, no entró en estos detalles cuando tuvo la genial idea de añadir al adjetivo “buena”, el adverbio “suficientemente” para caracterizar un tipo de madres. Se ve que no le resultaba suficientemente completo el consolarse con el pecho bueno teorizado previamente por la psicoanalista Melanie Klein, que necesitó poner un touch especial.

¿Qué es lo que yo creo? Que lo mejor que pueden tener las madres es no ser suficientemente buenas, aunque a más de una le cueste lo suyo.
Y sino, que le pregunten a Mafalda.

noviembre 13, 2008

Pandora

Pandora, de Jules Joseph Lefebvre.

“En la mitología griega, Pandora (en griego antiguo Πανδώρα) fue la primera mujer, hecha por orden de Zeus como parte de un castigo a Prometeo por haber revelado a la humanidad el secreto del fuego.

Prometeo decidió robar las semillas de Helios (Sol) a los dioses y entregárselo a los hombres para que pudieran comer y realizar otras tareas culinarias.

Zeus se enfureció y ordenó la creación de una mujer que fue llenada de virtudes por diferentes dioses. Hefesto la moldeó de arcilla y le dio forma; Atenea le dio su ceñidor y la engalanó. Las Gracias y la Persuasión le dieron collares, las Horas le pusieron una corona de flores y Hermes puso en su pecho mentiras, palabras seductoras y un carácter voluble.

Prometeo advirtió a Epimeteo no aceptar ningún regalo de los dioses, pero Epimeteo no escuchó a su hermano y aceptó a Pandora, enamorándose de ella y finalmente tomándola como esposa.

Hasta entonces, la humanidad había vivido una vida totalmente armoniosa en el mundo, pero Pandora abrió el ánfora que contenía todos los males (la expresión «caja de Pandora» en lugar de jarra o ánfora es una deformación renacentista) liberando a todas las desgracias humanas (la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen, etcétera). Pandora cerró el ánfora justo antes de que la esperanza también saliera.

Y corrió hacia los hombres a decirles que no estaba todo perdido que aún les quedaba la esperanza.”

No sé qué hay de cierto en este texto que extraje de Wikipedia (que de por sí es un poco caja de Pandora también), pero me serviré de esta versión, como excusa para adentrarme en esta aventura literaria que comienza aquí y ahora.

Acompáñenme cuando quieran.

Un abrazo
Faladomi